¿Hay alguien ahí afuera?,¿alguien podrá escuchar mi ruego?
No hay nadie.Sentado sobre mis penas, no hay signos de vida…
El ocaso se aproxima en la llanura, el pulso se detiene, el oscuro sigilo de la muerte merodea este paramo vacío, la fría melancolía de encontrarme perdido entre los parpados del dolor.
Victimas de lo impuro, apricionados por cuatro paredes
Helado se vuelve el respirar, cuando alrededor solo se diviza tu sombra
Tal vez, mi plego se oiga, puede que alguien encuentre este inerte cuerpo
Quiza, deje de respirar. Esta calma me perturva, la soledad me susurra
La brisa clava su tristeza sobre el alma, el amanecer no se siente
Narrado con tínta roja un S.O.S se escucha en el rocío
¿Puedes oirme?, el vacio es infinito…
La salida de este infierno no existe, las pesadillas merodean tu cuello
Caminar se vuelve exaustante, respirar se torna una condena
En la brisa un S.O.S se extingue al pasar, pero la ayuda no llega
Las aguas de este río transitan dolor y pena, el aire se llena de lágrimas
Un S.O.S reclama mi pobre alma difusa, implorando un quizas…
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