jueves, 14 de enero de 2010
...La lluvia...
La lluvia, sinónimo de melancolía empapa nuestras vidas de tristeza y dolor, atormenta la existencia con gotas interminables, trastornan la realidad con su transparencia colorida, mar volador que ilusiona nuestra vista, laguna invisible anhelada por la tierra. Cae imprevista tal como una noticia inesperada. Llantos de los ángeles desembocados en la creación divina. Rabia influyente, impone su ser sobre los objetos, camuflada se interpone entre la vida con su carácter hostil como también apacible.
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